miércoles, 29 de agosto de 2018

Patatas especiadas al horno


Hace unas semanas os traía unas deliciosas hamburguesas veganas de judías y quinoa y su fabulosa salsa. Pues bien, me quedaba por enseñaros la guarnición con las que las acompaño. Si os comentaba entonces lo fantásticas que son las hamburguesas, os cuento hoy que esta guarnición no las desmerece en lo más mínimo. En serio, no habéis probado nada igual. Quedan espectaculares y yo de hecho he de reconocer que me he vuelto adicta, jeje. En serio! Más fáciles imposible y además os enseño un truquillo para hacerlas en nada de tiempo. Más sanas que las patatas fritas al no ir fritas y llevar muy poco aceite y mucho más buenas. De verdad, van a cambiar vuestra vida :)



       INGREDIENTES 
  • Patatas (las cantidades, según el número de comensales)
  • Comino en polvo 
  • Pimentón dulce (o ahumado)
  • Pimienta negra molida
  • 1 pizca de jengibre en polvo (opcional)
  • Sal
  • Aceite de oliva



        
        PREPARACIÓN 


- Lavamos y pelamos las patatas (con piel también quedan muy buenas). Las cortamos en gajos  (o en la forma que nos guste).





- Hay dos maneras de hacerlas. Condimentarlas y meterlas directamente al horno, como hice yo esta vez, o, meter primero las patatas al microondas, unos 4 minutos. Después las condimentamos y al horno. De esta forma el tiempo de horneado disminuirá considerablemente, quedando tan ricas como de la primera manera. 
Si decidimos meterlas al microondas primero, lo haremos tal cual, sin añadir nada. Una vez estén cortadas en gajos. Después del microondas, las ponemos sobre una fuente de horno con papel vegetal y las condimentamos al gusto. Mezclamos.

- A continuación, añadimos un chorro de aceite de oliva (sin pasarse) y mezclamos otra vez. Metemos al horno ya caliente a 200º C durante unos 40 - 50 minutos (si no las hemos metido primero al microondas) o durante unos 20 - 25 si están precocidas. A mitad de tiempo las removeremos para que se doren uniformemente, por todos los lados. El tiempo es orientativo, puede variar según el horno. Cuando veamos que las patatas tienen el tono dorado y el aspecto crujiente que nos gusta las sacamos y servimos inmediatamente (cuidado que queman!)

- Servimos con ketchup, salsa especial de hamburguesa o la que más nos guste. O sin nada, porque están tan buenas y tienen tanto sabor que no necesitan condimento alguno para disfrutarlas al máximo. Fabulosas!


Qué las disfrutéis! :)

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