domingo, 18 de agosto de 2019

Brownie de cacao y almendra


Este brownie que os traigo hoy no es el típico. Para empezar no lleva chocolate! jeje, sí, un brownie sin chocolate... por eso me llamó la atención... a ver, lleva cacao, pero todas las recetas que yo conocía llevaban siempre una tableta de chocolate y, opcionalmente, cacao en polvo. Este además lleva almendra molida y queda super suave y jugoso. Si comparáis con los tradicionales es bastante más ligero, pero rico lo mismo (mínimo!) Se hace en un momento y es ideales para daros un gustazo sin demasiado sentimiento de culpa, jeje. Ya veréis qué rico queda! 



       INGREDIENTES 
  • 35 gramos de mantequilla ablandada
  • 170 gramos de azúcar (yo usé edulcorante eritritol en igual cantidad)
  • 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 32 gramos de cacao en polvo (sin azúcar añadido)
  •  2 huevos M o 1 XL
  • 73 gramos de almendra molida
  • 1/2 cucharadita de levadura química



        
        PREPARACIÓN 


- Como ya he comentado, este brownie e muy sencillo y muy rápido de hacer. Primero, mezclamos la mantequilla, el azúcar, la sal, la esencia, el cacao y los huevos en un bol, y batimos bien con las varillas hasta que quede una mezcla homogénea.




- A continuación, añadimos la almendra molida y la levadura, y mezclamos bien hasta que nos vuelva a quedar una mezcla homogénea.




- Vertemos la masa en un molde engrasado o forrado con papel vegetal (el típico de brownie es cuadrado. Yo lo más parecido que tenía era uno rectangular). Horneamos en el horno ya caliente a 175ºC unos 35 minutos. 



- Y ya está! Dejamos enfriar un poco antes de desmoldar y después cortamos en cuadraditos para servir. No puede ser más fácil  ni resultar más rico. De verdad, está para chuparse los dedos :)

Qué lo disfrutéis! :)

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jueves, 8 de agosto de 2019

Mermelada de arándanos y semillas de chia


Hace ya un montón de tiempo que quería traeros una mermelada, y hoy por fin es el día. Es, además, una mermelada algo especial, sin azúcar añadido, son sirope de ágave (que podéis sustituir fácilmente por miel u otro sirope de arce, etc...) y semillas de chia. Me llamó la atención lo de las semillas de chia, que vi en varios blogs, y me apeteció probar. De esta manera, reduces mucho la cantidad de azúcar o dulce que necesitas echar, porque con unas pocas semillas la mermelada espesa mucho, y además aportas ácidos grasos y fibra. Vamos, que además la haces más saludable. Está claro que tenía que probarla, jeje. Y fue un acierto. Repetiré seguro. Quedo con una consistencia muy agradable, con algún trocito, como a mí me gusta, y no exageradamente dulce (si os gusta muy dulce siempre se puede añadir más sirope o algo de azúcar o edulcorante. Para mí quedó perfecta. Echaba de menos la mermelada casera y por fin he encontrado una receta sin azúcar que queda estupenda. 100% recomendable!



       INGREDIENTES 
  • 2 tazas de arándanos (yo los puse congelados)
  • 2 cucharadas de semillas de chia 
  • 2 cucharadas de sirope de ágave (variará según el dulzor que busquéis. A mi con esta cantidad me quedó ligeramente dulce, como me gusta. Podéis añadir algo más si lo queréis más dulce, como en las mermeladas tradicionales)
  • 1 cucharada de zumo de limón


        
        PREPARACIÓN 


- Ponemos los arándanos en un cazo y los calentamos.






- Cuando empiecen a hervir y vaya apareciendo líquido, los machacamos un poco. Esto es al gusto. Si os gusta una mermelada lisa, sin trozos, lo podéis pasar también por la batidora. Si os gusta con trocitos como a mí, con que lo machaquéis un poco con un tenedor o el utensilio para el puré de patata es suficiente.




- Después de dejar hervir unos 5 minutos, retiramos del fuego y añadimos el resto de ingredientes. Removemos y dejamos enfriar por completo.






- Cuando haya enfriado del todo ya la podemos pasar a un bote. 


- Recordad que si queréis guardarla para más adelante debéis esterilizar unos botes y cerrar la vacío. Yo no hice mucha y la quería comer al momento así bastó con introducirla en un bote recién lavado. De esta manera dura hasta 2 semanas en la nevera. En cualquier caso, no creo que dure tanto porque está demasiado buena, jeje :)


Qué la disfrutéis! :)

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domingo, 4 de agosto de 2019

Pizza con masa casera de espelta integral


Por fin vuelvo por aquí después de "nosecuánto", en este año escaso de recetas... que espero cambie de aquí en adelante. No se cuánto podré cocinar y publicar pero espero poder subiros cositas de manera más continua en los meses que quedan de 2019. Y es que lo echo muchísimo de menos: tanto cocinar, como pensar nuevas recetas y luego publicarlas e interactuar por aquí con vosotros. Tengo los horarios muy completos. La verdad es que me va bastante bien, pero tengo mil cosas y poco tiempo. En cualquier caso, se lo que cocinar y publicar este blog me aportan, el bien que siempre me han hecho, y por eso me he propuesto retomarlo en serio. No tiene que ser super frecuente, pero si, espero, más continuado. Vamos a ver si lo consigo! :)

Para empezar, hoy os traigo una super receta. Y es que no hay nada como una pizza casera recién salida del horno. Esta masa, con harina de espelta integral, queda espectacular y es muy fácil de hacer. Tanto, que últimamente la hago casi todos los fines de semana. Con un toque rústico, muy fina y super crujiente, nunca falla. Además la podéis congelar! Quién da más?! Coged papel y lápiz y apuntad! (con las cantidades que os pongo os salen dos pizzas muy finas de buen tamaño).



       INGREDIENTES 
  • 300 gramos de harina de espelta integral
  • 250 ml de agua templada
  • 1 sobre de levadura de panadería (no levadura química) - 7 gramos
  • 2 cucharaditas de sal
  • 1 cucharada de aceite de oliva



        
        PREPARACIÓN 
- El único requerimiento así, un poco especial, que requiere esta receta es tiempo. Debemos hacer la masa con al menos 1,5 o 2 horas de antelación para que repose y se hinche lo suficiente. Por lo demás, es sencillísima y rápida en lo que a manipulación por nuestra parte se refiere. 


- Mezclamos en un bol la levadura con el agua templada. Removemos  hasta que la levadura se se disuelva completamente.




- En otro bol, más grande, mezclamos la harina y la sal, y añadimos a continuación la levadura diluida en agua. 




- Mezclamos bien. Primero con una espátula y luego con las manos, amasando hasta obtener una masa homogénea y elástica. Debe quedar un poquito pegajosa, pero no mucho. A veces puede hacer falta espolvorear un poco de harina más para manipularla mejor. 



- Cuando la masa esté lista, formamos una bola y la embadurnamos con el aceite.




- La dejamos dentro del bol y la tapamos con film transparente (también val un paño húmedo). La dejamos reposar en un sitio cálido unas dos horas. Ahora en verano no hay problema pero en invierno la podéis dejar, por ejemplo, cerca de un radiador.




- Pasado el tiempo de reposo la masa debería haber aumentado más o menos el doble su volumen, quedando muy esponjosa. Dividimos la masa en dos (para dos pizzas) o en los trozos que queráis, y amasamos sobre una superficie enharinada.




- Luego la alisamos y damos forma con un rodillo, también enharinado.




- Colocamos la masa en una bandeja de horno forrada con papel vegetal o con una plancha de silicona (os las recomiendo! Son reutilizables y super cómodas) y, común a todas las pizzas, ponemos una capa de salsa de tomate. Si es casera, mejor (os dejo la receta aquí).



- A continuación, lo que queramos. Yo en esta ocasión (y en muchas otras! jeje) hice una con champiñón y otra tres quesos, con roquefort, masdaam y claro, mozzarella. Suelo hacerla de roquefort, pero me quedé corta y añadí el trozo que tenía del otro queso tambíen. Muchas veces añado también mozzarella fresca. Variaciones hay las que queráis y mil más :)



- Por último, espolvoreamos mozzarella rallada y orégano y lista para meter al horno. Yo la pongo bastante fuerte y a ojo. Cuando veo que está tostada a mi gusto la saco. Normalmente tarda unos 15 minutos.




- Después ya solo es pasar a un plato grande o bandeja y cortar en porciones. 




Os aseguro que nunca sobra. Está demasiado buena!!!!!!! :)

Qué la disfrutéis! :)

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sábado, 27 de abril de 2019

Croquetas de bacalao


Hace ya tiempo que llevo pensando en traer esta receta de croquetas. Y es que, como ya os comenté otra vez, me encantan. Son muy versátiles y hay mil opciones. Por el blog tenéis las deliciosas croquetas de pollo de mi casa de toda la vida y otro día os traeré más variedades que me gustan. Hoy, que es lo que toca, os traigo estas maravillosas de bacalao, muy difícilmente superables, y es que saben a gloria :) Se deshacen en la boca, tienen el salado perfecto y no se qué mas deciros porque solo se me ocurre repetir una y mil veces que son maravillosas. Porque lo son! Así que sin más preámbulos os dejo la receta (muy fácil!) y os animo a que las probéis porque no os vais a arrepentir :)



       INGREDIENTES 
  • Una bandeja de bacalao desmigado desalado de unos 250 gramos (yo la compré en Aldi)
  • Una cebolla pequeña
  • Aceite de oliva

Para la bechamel (aquí tenéis la receta, aunque yo la suelo hacer siempre "a ojo")
  • Mantequilla (más o menos una cucharada colmada)
  • Harina (más o menos un par de cucharadas)
  • Leche (yo la pongo desnatada). La que pida según las cantidades anteriores para que quede del espesor deseado)
  • Una pizca de sal


        PREPARACIÓN 


- Lo primero que hago es preparar el relleno de bacalao. El bacalao ya viene desalado así que no echo nada de sal y queda en su punto. Primero picamos una cebolla y la ponemos a dorar en una sartén con un poco de aceite.



- Cuando empiece a estar tierna la cebolla, y doradita, añadimos el bacalao, que aunque viene desmigado yo lo troceo un poco más. Removemos y dejamos hacer a fuego no muy fuerte un par de minutos. Recomiendo de vez en cuando para que no se pegue. Se hace en seguida. Retiramos del fuego y dejamos enfriar.




- Mientras tanto, preparamos la bechamel. No me enrollo porque podéis encontrar la receta en este enlace





- Cuando la tengamos lista, mezclamos el sofrito de bacalao con la cantidad que queramos de bechamel en un bol. Lo tapamos con un film (que toque la mezcla, así no saldrá costra) y dejamos enfriar. Yo lo meto en la nevera una vez deja de estar muy caliente.


- Cuando esté bien fría y la mezcla endurecida (para poder manejarla bien), procedemos a hacer las croquetas. También podéis hacer la mezcla un día y las croquetas al día siguiente. Eso es muy cómodo y lo que suelo hacer yo para que se endurezca bien y no ir con prisas (luego hay desastres al freírlas, cuando se van deshaciendo por no haberlas dejado endurecer lo suficiente, jeje).



- Para preparar las croquetas cogemos un poco de masa, la rebozamos en huevo batido (con o sin una pizca de sal).






- Después la pasamos por pan rallado, impregnando bien para que quede toda bien rebozadita, y las damos forma. 





- Yo esta vez las hice redondas.






- Y la freímos en aceite caliente en una sartén (o en la freidora si tenéis). Cuando estén doradas a vuestro gusto las sacáis.






- Las ponéis sobre un papel de cocina para retirar el exceso de aceite y las pasáis al plato o fuente de servir.




- Quedan tan buenas que nunca sobran. Y mira que siempre hago un montón pensando en que sobre alguna para otro día... pero nunca! Jaja! Es que está de miedo. No os las perdáis!

Qué las disfrutéis! :)


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